La ciudad alberga hoy en día pocos edificos originales debido al deterioro por el paso del tiempo y la dejadez. . En el s XIX se reconstruyeron los bastiones y las murallas.
Del conjunto, se destaca su antigua Iglesia de la Asunción en estilo manuelino; se encuentra junto a la mezquita Abdelhak. También se puede ver en las calles de Marchane y Hamou las casas de las grandes familias judías que habitaron la ciudad.
Otro de los lugares que hay que visitar son Dar el Barud (Casa de la pólvora) que era el depósito de la pólvora; “Fash Ezzemouri” que se encuantra a unos 5 Km de la ciudad y que ocupa una superficie de alrededor de 5 héctareas. El lugar fue el campamento militar que sirvió para albergar a las tropas que asediaron la ciudad. El faro de Sidi Bouafi wuer que fue construido en 1914 por prisioneros alemanes; desde lo alto del Faro se puede contemplar el conjunto de la ciudad.
Y por supuesto, no se puede ir de la ciudad sin visitar la Cisterna portuguesa. Está situada cerca de una de las entradas de la ciudad vieja, frente a las murallas; En época portuguesa sirvió para poder conservar el agua, que a través de una serie de canalizaciones, abastecía a toda la ciudad.
En cuanto a la fortaleza, se muestra en ella el cruce entre las culturas europea y marroquí, tanto en la arquitectura, como en la tecnología y en el urbanismo.